¡Hola! Me llamo Elena y ...

Desde que tenía 4 años quise ser enfermera. Es posible que una enfermedad en las caderas, que me hizo entrar y salir del hospital durante una larga temporada, tuviese algo que ver.

He transitado con el dolor crónico media vida. Me he juzgado, victimizado e identificado con el dolor. Mi vida giraba en torno a un dolor que dirigía mi vida como le daba la gana. Un día, harta de vivir en una espiral de agotamiento, tristeza y desesperanza decidí coger las riendas de mi vida.

Empecé a promover mi propio autocuidado. Entendí que somos seres multidimensionales y que para encontrar el equilibrio tenía que alinear mi parte física, mental, energética, emocional y espiritual. La parte física estaba cubierta por la medicación y distintos tratamientos.

Encontré un deporte que me gustó y mi alimentación cambió sin esfuerzo. Posteriormente me centré en el aspecto emocional, entendiendo el para qué me sucedían las cosas. Poco a poco aprendí a calmar mi mente con meditación diaria. Aprendí a agradecer cada día las pequeñas cosas y así conseguí alinear mi parte espiritual. Hoy puedo decir que soy amiga de mi dolor, somos compañeros de viaje y quiero contarle al mundo que una vida distinta es posible.

Ser enfermera se lleva en la sangre, en el ADN, ser enfermera es nacer con el don del cuidado. Siempre me ha gustado ayudar y cuidar a las personas desde una mirada comprensiva, compasiva y sin juicios. Acompañando y sosteniendo a las personas, y entendiendo que cada uno tiene su propio proceso de cambio.

¡Conóceme!

He transitado con el dolor crónico media vida. Un día, harta de vivir en una espiral de agotamiento, tristeza y desesperanza decidí coger las riendas de mi vida.
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