Para entender qué es el dolor, primero debemos comprender que es el sistema de alarma.

A lo largo de todo el cuerpo existen unos sensores, que se encuentran en las neuronas y permiten que estas transmitan información en forma de electricidad al cerebro.

  • Sensores térmicos que reaccionan a la tª
  • Sensores químicos que reaccionan a sustancias externas como las ortigas o internos como el ac. láctico.
  • Sensores mecánicos que reaccionan a golpes o pinchazos.
  • También tenemos otros sensores en los ojos reactivos a la luz, en los oídos que reaccionan ante las ondas sonoras y en la nariz que reaccionan a olores.

La mayoría de los sensores están en el cerebro y un pensamiento puede hacer saltar las alarmas en el cerebro  igual que un sensor químico como el de las ortigas.

Receptores sensoriales.

Cuando existe un daño, estos sensores estimulan unos receptores sensoriales llamados nociceptores situados al final del axón de una neurona sensorial y llegan desde la periferia hasta la médula con una información de posible peligro. Existe un mecanismo de salida desde el cerebro hasta la médula cuya función es frenar los mensajes de peligro que llegan. Si los nociceptores consiguen atravesar la médula espinal, llegarán al cerebro. Una vez que al cerebro le llega el mensaje de peligro, este construirá una historia lo más racional posible, basada en la información que le llega y la que tiene almacenada en su interior y se producirá la señal de dolor.

El dolor avisa de que hay una lesión o una enfermedad, se produce una sensibilización y avisa de que debemos proteger la zona afectada. Pasado un tiempo, cuando la lesión o enfermedad se ha solucionado, la sensibilidad vuelve a la normalidad. Recordemos que la vida de un sensor es muy corta, de unos pocos días, pasados los cuales se forman unos nuevos por lo que la sensibilidad no siempre es la misma. Tu nivel de sensibilidad no siempre es el mismo.

Sin embargo hay veces en que la sensibilización se perpetúa en el tiempo.

Ya hemos dicho que el cerebro recurre a las situaciones pasadas y al aprendizaje, la cultura, las creencias y con todo ello evalúa la situación. Muchas veces aunque el proceso haya terminado, si el cerebro evalúa que sigues en peligro, mantendrá activa la señal de peligro produciéndose una sensibilización central con el consiguiente empeoramiento de los síntomas.

Consecuencias de la sensibilización.

Esta sensibilización central producirá:

  • el mantenimiento del dolor
  • el dolor se extenderá a otras áreas, se puede agravar, siendo más intenso o dispararse con menor estimulación. Ya que el sistema nervioso está informando al cerebro erróneamente de que el cuerpo está en peligro.
  • También se limita el movimiento, y con movimientos inofensivos y suaves se puede producir el dolor.
  • Se vuelve impredecible, y no depende de un movimiento para producirlo: hay días en los que duele muchísimo, y otros días nos encontramos perfectamente y podemos movernos sin problema.
  • La capacidad que tienen las neuronas en el cerebro para hacer cambios y adaptarse al entorno (neuroplasticidad), se ve disminuida y les es imposible realizar nuevas conexiones neuronales, por lo que el cerebro siempre estará alerta repitiendo una y otra vez la misma “canción” de dolor.

Espero que toda esta información te sea de utilidad en tu proceso.

Que tengas un bonito día.